Capitulo 2!!!!


Capitulo 2 – Reencuentro


- ¿Darren, me escuchas? ¿Darren?

     Darren Stone levanto la vista, había estado tan inmerso en sus pensamientos que no había notado que Ángela le estaba hablando.

- Oh lo siento Ángela, no te escuche, ¿Me decías…?

- ¿Que si podrías ayudarme a repartir esto por favor? – Le dijo la chica entregándole una bandeja con tazas de café.

- Claro – Tomo la bandeja y salió de la cocina.

     Darren empezó a repartir las tazas a las personas que se encontraban en la sala de la residencia, acababan de regresar de sepultar al Sr. Samarie, no le sorprendió que al entierro asistiera una gran cantidad de gente, después de todo el Sr. Adam era muy querido por todos los que lo conocían, era cariñoso, amable y muy buen pediatra. Pero lo que no entendía era que hacia esta gente aquí, no podían simplemente irse ya a su casa y dejar a la familia en paz.

     Pero según Ángela tenia que ser educado con la gente que les estaba acompañando en su dolor, así que se acerco a un grupo de mujeres que estaban platicando, las conocía, eran del comité de padres de familia del instituto, unas chismosas por excelencia.

- Pobres chicos primero su madre, y ahora su padre.

- Es tan triste, eran buenas personas, que será de ellos ahora que se han quedado solos. ¿Saben quien se hará cargo de ellos?

- No, hasta donde yo se el doctor no tenia parientes cercanos y el hijo mayor a penas tiene 17 años, no creo que se pueda hacer responsable de ellos.

- ¿No tenían un hermano mas grande?

-  Creo que si, pero según recuerdo huyo de casa hace como 7 años, dicen que era un delincuente y drogadicto y…

     Darren no podía creer lo que estaba escuchando, quienes eran ellas para hablar como si conocieran algo de la familia.

- ¡Señoras! Les gustaría una taza de café

- Oh Darren nos asustaste, claro gracias. Y tu padre, no lo vi en el entierro.

     Era natural que preguntaran por su padre, la familia Stone y la familia Samarie siempre habían sido muy unidas, su padre y el sr. Adam eran compañeros de trabajo, y habian crecido juntos.

- Hubo una emergencia y se tuvo que ir, pero estará aquí mas tarde.

- Que bueno, estos niños necesitan todo el apoyo posible, sabes quien se hará…

- Perdón señoras si me disculpan tengo que seguir ayudando a Ángela en la cocina, con permiso – Se dio la vuelta antes de que dijeran algo mas.

     Dios, odiaba que la gente hablara de la familia Samarie como si supieran  todo sobre ella, pero lo que más odiaba era lo que decían de “El”. Darren sabia mejor que nadie de lo que esas mujeres estaban hablando, del desaparecido primogénito de la Familia Samarie, Evan. Pero era mentira lo que decían de el, no era ni un delincuente ni un drogadicto, al contrario según lo que recordaba Darren  era un chico muy dulce y amable, siempre jugaba con el y con Luke cuando eran niños.

     Pero en lo único que ellas estaban en lo cierto era que en efecto Evan había desaparecido hace 7 años, justo después de la muerte de su madre, y hasta la fecha nadie sabia nada de el. Había sido un tiempo muy difícil para todos, el Sr. Adam lo había buscado por un largo tiempo sin resultados, además de perder a su esposa y la desaparición de Evan, tenía otros 4 hijos que lo necesitaban, en ese tiempo Luke tenía 10 años, Ángela y Adbiel 8 años y Sam apenas tenia unos meses.

     Darren no sabia porque pero siempre que recordaba a Evan sentía una tristeza inmensa y una opresión en su pecho, el que Evan se hubiera ido sin decirle nada a nadie y menos a el aun seguía doliéndole, después de todo el siempre lo vio como un hermano mayor.

Regresó a la cocina, no soportaba seguir entre tanta gente.

- Listo, ya termine de repartir el café.

- Gracias – Dijo Ángela con una sonrisa en sus labios pero en seguida se borro - ¿Has visto a Adbiel y  a Sam?

¡Adbiel, Maldición!

 - Sam esta en su habitación se quedo dormido justo después de que llegáramos y Adbiel… el sigue encerrado en su cuarto, Luke intento hablar con el pero no quiso abrir.

- Iré a buscarlo, a mi me va a tener que escuchar – Aunque Ángela y Adbiel eran gemelos y Adbiel era el mayor, el siempre terminaba obedeciendo a Ángela – ¿Podrías ir a acompañar a Luke? No quiero que este solo, sabes como es.

 - Claro – dijo Darren sin entusiasmo, odiaba tener que regresar con todas esas personas, pero tenia que apoyar a su amigo.

- ¡Fuera de esta casa, Quiero que te largues ahora mismo!

     Darren había entrado en la habitación para buscar a su amigo cuando escucho que estaba discutiendo con alguien en la entrada, nunca lo había escuchado tan enojado así que se apresuro a ir con el, Darren sabia muy bien que Luke era muy obstinado y perdía el control fácilmente.

- Luke por favor… – Escucho que alguien decía.

- ¿Luke que esta pasando? – Le pregunto cuando llego junto a su amigo, Luke se veía realmente enojado.

- Dile que se valla Darren, el no tiene que derecho de estar aquí – dijo Luke señalando hacia la puerta, Darren no había visto a Luke actuar así antes, casi llorando del coraje.

- Tranquilo Luke, disculpe pero…

     Darren se quedo en shock cuando volteo hacia la puerta, justo en la entrada había un hombre, más bien un joven, estaba de rodillas y tenía un golpe en la cara, sin duda Luke lo había golpeado, pero lo que más le impresiono fue la mirada del chico.

     Darren conocía esos hermosos ojos azules, los recordaba a la perfección, había soñado con ellos muchas veces y ahora que estaban aquí frente a él no sabia que decir.

- ¿Evan?

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     Evan Samarie tomo el primer vuelo que encontró con destino a California, sabia que talvez ya era tarde para despedirse de su padre, pero necesitaba ver a su familia, había pasado años imaginando este momento y ahora que por fin estaba aquí no sabia que hacer.

     Estaba parado en la acera en frente de la que alguna vez fue su casa, era como si el tiempo no hubiera pasado, todo seguía exactamente igual que hace 7 años, incluso la fachada y el color de la casa eran los mismos.

     Caminó hacia la puerta, solo tenía que tocar para volver a ver a sus hermanos, pero cuando estaba a punto de hacerlo se quedo inmóvil.

     El recuerdo de lo que paso hace 7 años y sobre todo de la vida que había llevado hasta ahora lo golpeo y un torbellino de emociones lo inundo, culpa, alegría, nostalgia, miedo. Sobre todo miedo

“¿Que demonios estoy haciendo?” -  Necesito irme lo antes posible de aquí.

     Justo cuando se iba a ir la puerta repentinamente se abrió y un muchacho salio, tendría alrededor de unos 16 o 17 años. Era mas alto que el mediría aproximadamente 1.80 cm. en contra de su 1.70 cm., tenia el cabello castaño claro, y de complexión fuerte, no musculosa mas bien atlética.

- Lo puedo ayudar en algo – Preguntó amablemente el joven.

     Evan pudo notar la irritación en los ojos del chico, seguramente por haber llorado recientemente, además de que las ojeras debajo de sus ojos indicaban que no había dormido lo suficiente. Estaba algo pálido y lucía cansado pero aun así era muy apuesto, también tenia unos hermosos ojos azules, ojos que Evan reconocería en cualquier parte.

“Oh dios, es él”

- ¿Luke?

- Si soy yo – respondió el chico con una mirada curiosa – y usted es…

     La expresión del chico cambio, pudo notar como su mirada se volvía fría y había algo más en ella ¿Frustración? ¿Enojo? ¿Odio?

- ¿Qué haces aquí? - Al parecer Luke también lo había reconocido.

- Me entere de lo de papá, por eso volví.

- ¿Algo tarde no? – Respondió Luke con sarcasmo – Ya lo sepultamos así que si solo viniste por eso ya te puedes ir.

- Me gustaría ver a los niños – Sabia que sus hermanos ya habían crecido, pero para el seguían siendo unos niños.

- ¿Los niños? No vengas ahora con tu papel de hermano mayor arrepentido por que no te creo.

- Pero… - Evan podía escuchar la amargura en las palabras de Luke.

-  ¡Ni mis hermanos ni yo te necesitamos! ¡Fuera de mi casa!

- También es mi casa

- ¿Tu casa? ¡Tu casa!

“Demonios”

Se dio cuenta del error que había cometido cuando Luke de dio un puñetazo en la cara, perdió el equilibrio y termino en el suelo.

- ¡Te fuiste!, ¡Nos abandonaste cuando mas te necesitábamos!

- Luke lo siento, de verdad.

- ¡Dejaste a papá solo, no te importo lo de mamá!

-  No fue… yo no quería…

- ¡No siquiera te importo Sam, el era solo un bebé no vengas ahora con que lo quieres ver, el ni siquiera te conoce!

     Evan no lo podía soportar, la forma en la que Luke lo miraba lleno de odio lo mataba, esto era demasiado lo estaba destrozando, pero aun así el necesitaba estar aquí con su familia.
Pero sobre todo necesitaba comprobar que seguía vivo, y que el no era otra hermosa muñeca en las manos del maldito que lo aparto de su hogar.

     Seguía en el suelo, no le quedaban  fuerzas para enfrentar a sus demás hermanos, si Luke lo odiaba de seguro Ángela, Adbiel y Sam también lo hacían. Con esfuerzo se puso de rodillas, si era necesario el suplicaría por el perdón de su familia.

- ¡Fuera de esta casa, Quiero que te largues ahora mismo!

- Luke por favor…

- ¿Luke que esta pasando? – Escucho que alguien pregunto pero no levanto la mirada, la voz era calida y suave.

- Dile que se valla Darren, el no tiene que derecho de estar aquí – Escucho a Luke, el tono en su voz era de desesperación, podía notar lo mucho que esto le afectaba a su hermano.

     La voz era de otro chico, su hermano lo había llamado Darren o algo así. El nombre le sonaba pero no podía recordar de donde.

- Tranquilo Luke, disculpe pero…

     Evan levanto la vista, no se equivocaba junto a su hermano estaba otro chico, era casi de la misma complexión  y estatura de Luke quizás algunos centímetros mas alto, tenia el cabello rubio y algo rizado, sus ojos café claro estaban algo irritados y lucia igual de cansado que su hermano.

     El chico lo miro algo confundido, de seguro encontrar a alguien de rodillas frente a la puerta era algo inquietante.

- ¿Evan? – Escucho que le pregunto.

- ¿Evan? – Se escucho la voz de una mujer.

     Los dos chicos voltearon hacia el interior de la casa, Evan se levanto de inmediato cuando vio a una chica detrás de su hermano, el no necesito que nadie le dijera quien era ella, el lo sabia.

- Ángela, yo…

 - ¡Evan! – La chica corrió llorando y se arrojo a sus brazos. Evan la sostuvo como lo más preciado de su vida.

     Era Ángela su pequeña hermanita, había crecido en este tiempo y ahora era una adolescente, pero seguía igual que la última vez que la vio.

     No pudo evitar llorar de la emoción, talvez no todo estaba perdido y aun había una esperanza para recuperar a su familia.

     Solo esperaba que sus hermanos nunca se enteraran de la verdad.

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